En este mundo globalizado todo está bajo control de la dictadura rojiverdegay...¿todo?...NOOO, una aldea de irreductibles patriotas resiste ahora y siempre al invasor con una poción mágica que les hace invencibles...EL CEREBRO.
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Miércoles, 08 de noviembre de 2006
Para que la nave llamada antiguamente España llegue a buen puerto es necesario que rememos todos y todas en la misma dirección y direcciona. Telecinco ha captado perfectamente esta necesidad de la España plurimultikultunacional zetamongoloide y ha puesto al servicio de la concordia entre las diversas naciones estadoespañolas a una de sus series insignia: El Comisario.
Por desgracias de la vida me he convertido en analista obligado de toda la oferta televisiva “líder de audiencia en prime time” (échense a temblar), dentro de la cual se encuentra la mencionada serie policíaca. Al comenzar la nueva temporada, leí que uno de los objetivos de la cadena amiga (del PSOE) era relatar “casos relacionados con las nuevas modalidades del crimen y los problemas derivados de los cambios sociales”. Y qué mayor cambio social que la conversión de la España fascista de Aznar en una confederación de naciones sin estado por obra y gracia de zetamongus I pacificator. Además, la reedición del tripartito que tantos éxitos ha llevado a katalonia, necesita un apoyo extra en estos tiempos en que sufre ataques por todos lados.
Pues bien, en el episodio de ayer, los policías andan preocupados por los delitos de una banda de rumanos procedentes de katalonia (sí, de aquellos por los que el tripartito mendigó 300 guardias civiles después de expulsarlos a patadas de su nació) y recurren a la figura de Marsel (se pronuncia así), inspector de los mosos de escuadra conocedor de las andanzas de los chorizos. El pobre Marsel, con más acento que Carod después de que le pique una abeja en la lengua, sufre problemas de integración debido a su condición de catalán oprimido y no duda en denunciar que no se come un colín entre sus colegas femeninas ex-pañolas porque es catalán. La cosa llega a tal punto que incluso Charli (Javi de verano azul) se refiere a él como “este polaco”. Al final del episodio el pobre Marsel termina por cautivar a todos con su simpatía y buen hacer profesional, dando un ejemplo a los ex-pañoles en general y a los madrileños en particular, del seny, el oasis, el respeto a las opciones políticas españolistas y blablabla.
Los amantes del progreso esperamos con ansia que nuestra serie favorita dé un paso más y ayude a construir el proceso de paz en un episodio en el que la erchaina colabore hombro con hombro con la policía opresora y torturadora para dar el chivatazo a unos hombres de paz a punto de ser detenidos en un bar llamado, por ejemplo, El Faisán.

"Confiesa, eso te lo han hecho los mismos que agredieron salvajemente a Bono".
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